lunes, febrero 6

Confesión número 26

Me levanto otro día mas, aunque sé que es uno menos.
Camino por la lluvia, pienso en vos, y mirando a algún rubio me doy cuenta que ayer sufría, pero hoy ya no. No quiero saber nada de vos, y van pasando los días, y yo sigo acá sentada..
Sólo quiero escribir sobre las cosas que tengo en la mente hoy, por los placeres de alquiler, para el castigo de crecer. Porque sé que hoy no tengo más nada, solo me recuerdan las palabras.
El tiempo pasa y pasa de verdad, mientras cuento cuantas gotas, quien pasa de idiotas, quien lo pierde y quien lo gana, y a cuantos derrota. Las ganas se pierden, nada se detiene, días de dos pesos y tres ojos en la nuca, tiro los días con lo puesto, sabes que todo pesa.
Pero yo soy fuerte, o al menos tengo que sentirme fuerte. En tiempos malos lo mejor es ser fuerte. Y yo no quiero perderte, no quiero perder mis días, y escribo por eso, por mi infancia en bicicleta que se fue, por el amor correspondido y al amargo sabor de lo perdido.

Y en fin, pensandolo bien, valió la pena, y LA PUTA MADRE, como cambio irremediablemente mi vida, siempre es el último día de verano y me quedo fuera en el frío, sin una puerta para volver a entrar. Sé que tuve más momentos intensos de lo que por derecho me corresponderían, para muchos la vida les pasa de largo mientras hacen grandes planes para ella.
A lo largo de mi vida dejé pedazos de mi corazón acá y allá, y ahora me queda a penas el suficiente para seguir viviendo, pero fuerzo una sonrisa sabiendo que mi ambición sobrepasaba mucho mi talento.
POR FAVOR TE LO PIDO. Ya no sé de que forma hacertelo saber, ya no sé de que forma pedirtelo, POR FAVOR, si me queres dejame ir.
Sé que lo único seguro es la muerte, pero yo aguanto cueste lo que cueste, hay errores que se pagan caros, tengo algún proyecto en mente que llevar a cabo.. y solo quiero que llegue el finde.
No quiero perder más tiempo, el tiempo es oro y eso queda patente, actuar correctamente siempre es muy complicado para mi. La experiencia es un grado, la suerte un jodido vaivén, yo tengo motivos también.. Tengo que dejar de joder mi vida, dejar de joder mis planes.
El tren pasa una vez y es estrictamente exacto, la verdad puede poner todo del revés. Esperando a que lleguen mejores días, puedo ver la codicia y la miseria dentro mío sin salir del barrio.
Exigente conmigo misma, siempre hacía delante. Vi muchas formas de justicia y mucho parque.. no habrá quien me saque del miedo al destino, las penas no son materia, pero pesan unos cuantos kilos. Respondo por los míos, por mi, por lo que hablo y por las piedras que tiro, hice algún que otro enemigo, mordí miles de manzanas podridas, tengo un corazón jodido que ni perdona, ni olvida. Hay días en los que me vengo arriba, como Jordan en los Bulls, hay que tener actitud e iniciativa.


Y es que a veces tengo ganas de mandar todo al carajo.
Volver al presente es otro amanecer, hay que crecer, mejorar y ser muy consecuente, que prioridades tenes, cuales queres y cuales dejas. Yo busco lo que no encuentro en mí.

"No le tengo miedo a la nada eterna, porque ya lo sentí todo. No le tengo miedo a la muerte porque viví, si la muerte es un viaje hacía ninguna parte.. llevame ahora a donde pueda desnudarte.."

Y me acuesto en mi habitación, boca arriba, viendo como pasa el tiempo por ahí fuera, y me paro un momento a pensar en todos esos recuerdos, esos que tanto me duelen, que tanto me animan a seguir, que tanto me hicieron sufrir, pero me paro a pensar en lo que viene por delante, un futuro en el que puede pasar de todo, en al que no se si me puede pasar algo bueno, o malo, pero miro el lado positivo y sonrío.
La vida es una sorpresa por venir, nunca sé lo que va a venir, es como un regalo que no sabes lo que hay dentro, no sabes si te va a gustar o no, pero te lo vas a quedar igual y le vas a sacar el gusto como sea. Pero yo nunca miro hacía delante, porque no sé lo que va a venir, pienso en los recuerdos, y es algo difícil de sacar de mi cabeza. Pero ahora me doy cuenta de una cosa: no es que no te acordas de nuestros momentos, sino que los reemplazaste. Los recuerdos no se olvidan, se reemplazan.

Y vos me reemplazaste.