Crecí con una actitud que el no interesarte por las cosas era lo raro. Ahora a la gente no le interesa nada. Y no deja de sorprenderme escuchar a muchas personas decir "Soy así, como soy, porque nací así, y no puedo cambiar" Esa actitud contribuye a explicar las dificultades que hoy supone socializar y educar a las nuevas generaciones que sienten que el esfuerzo que ambos procesos demandan nada aporte a lo que ya están convencidos de ser. La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el rehusarse a adquirirlos.
No puedo creer que crezca el desprecio por el intelecto, y también por las que antes se consideraban normas básicas de respeto y de urbanidad. Es más, nos convencimos de que toda influencia, toda enseñanza, representa una amenza a lo que ya somos.
Creo que deberíamos recuperar la noción, intrínsecamente humana, de que la vida es un proceso de construcción personal permanente. Entender que nunca somos así, como somos, sino que nos hacemos a cada momento en contacto con otros seres humanos. Nadie nunca esta terminado. En realidad nunca vamos a llegar a saber como somos, ya que la vida es un proceso de edificación permanente.