Iba a escribir sobre lo mucho que te extraño y sobe lo mucho que te necesito. Pero me quitas las ganas. Me sacas las ganas de todo.. hasta de vivir. No sé como lo haces, ni si todo esto lo tuviste planeado, o lo improvisaste. ¿Jugamos al mismo juego, o jugas solo? No entiendo por qué. ¿Por qué a mi?.
De chica, mi mamá me había acostumbrado a dormir juntas, a darme la mano y recordarme que siempre iba a estar cuando yo la necesitara, que cuando este mal, ella me iba a dar su mano. Y yo me lo tomaba así, me dormía de la mano, mientras ella me acariciaba la frente.
De noche siempre me tocaba quedarme con la abuela. Porque mi mamá tenía que ir a estudiar, entonces, todas las noches tenía que dormir sola en la habitación, en una habitación totalmente grande, en la que yo era chiquita. Cada vez que mamá se iba yo me echaba a llorar, por mucho que grite, patalee las cosas no iban a cambiar. Mamá se tenía que ir si o si. Me encerraba en el cuarto y lloraba por horas, hasta conseguir el sueño, cosa que nunca llegaba. Poco a poco, empecé a no extrañar tanto, seguía llorando y sintiendo la misma triste, de no dormir con su mano junto a la mía. Era como si la necesitase para sobrevivir. Me sentía sola, triste, aburrida, y ella me daba toda su luz. Pocas noches conseguí dormir tranquila, pocas fueron las noches en las que esa tristeza se iba. Con el tiempo, todo cambia, fui creciendo y ya no necesitaba ese apoyo de mamá.. Hasta que un día, llegaste vos a mi vida. Todas las noches que dormíamos juntos la tristeza se me iba, me hacías feliz, me sentía completa. No me sentía sola. Me había acostumbrado a dormir a tu lado, todas las noches todo lo que deseaba era estar a tu lado. Sentir tu piel, escuchar tu respiración para sentirme viva.. Pero como todo caduca, el amor también.. y nos tocó a nosotros.
No sé que fue lo que nos separó, no sé porque hoy no estamos juntos, sólo sé que el destino nos dejo tan mal parados. Te extraño, estoy segura que te extraño, de lo que no estoy segura es de que vos sientas lo mismo. Desde que te conozco no paraste de ayudarme en todo, desde que me conoces no pare de ayudarte en todo. A pesar de la distancia seguíamos firmes, respetando el amor del uno hacía el otro.. Pero los dos sabíamos que no podíamos estar juntos. Los dos sabíamos que tarde o temprano, todo iba a terminar. Y eso es lo que más me duele. No me duele que me hayas lastimado, no me duele que no me quieras ver, porque sé como sos, y sé como son las cosas. Que los demás pueden decir lo que quieran, pero nadie sabe como lo sentimos nosotros, porque nadie estuvo en nuestra piel.
Me hiciste tocar el cielo con las manos.. y me arrepiento de tantas cosas. Pero a cada uno le toca lo que merece, y será que a mi me toca esto. El dolor interminable de saber que nunca más vamos a volver a disfrutar, lo que ayer era lo único que nos hacía feliz. Te voy a querer siempre, te digo a veces. Y es que no hay verdad más pura que esa. Que el mundo podía tener fama, fe, esperanza, plata, y toda la felicidad del mundo, pero yo te tenía a vos, y eso es algo que no se compra ni con todo el oro del mundo..