lunes, enero 16

Confesión número 18

Pero tengo que escupir toda la mierda que trago.
Nos habíamos subido a un micro un día cualquiera, a una hora cualquiera, con la excusa de que yo iba a su casa, y ella venía a la mía: nos escapamos. Nos subimos al 136 que nos dejaba a unos kilómetros de ahí, después de 40 minutos arriba de la poronga atómica llena de wachiturros y demás seres no diferenciados por mí, llegamos. La noche hacía que las luces de la plaza se vean mucho más vivas, y yo me veía.. más yo. No podía esperar a verlo, no podía, y sentía una sensación que me corría desde los dedos hasta la punta de los pies, que pasaba por mis pulmones, y me tocaba los tendones, no lo podía evitar. Aparece él, nos besamos y caminamos. Fuimos en zigzag, lo notaba, podía ver las luces de la calle, y como nos ibamos adentrando en nosotros mismos, sentía el aire que me pegaba en la cara, y todo era mucho más fresco. Era mi lugar. Cruzamos barreras y pasamos por bosques, calles sin luz, y mucha nada. Caminabamos de la mano y nos contabamos que había pasado los días sin vernos, nos reíamos, nos mirabamos, y me besaba. Me contaba sus días y sus noches, me decía lo mucho que me quiere al oído y lo que planeaba para más tarde.
Llegamos a lo de él y no estaba, se había quedado dormido, por lo tanto Deborah se había quedado sin el pan y sin la torta, nos sentamos en la vereda y nos preguntamos, ¿Qué hacemos de nuestra vida? si mi mamá se entera, me mata. Pero no nos importó, y seguimos en la misma. Caminamos a su casa, cruzamos un campo, y aparecimos en un patio con mesitas y bebidas. Me roba un beso, y me roba dos, le robo uno, y un abrazo. Me dice que me quiere, que me necesita, pero.. yo lo conozco. Sé que también la necesita a ella, sé que también la quiere a ella, y no compito con eso, no me va el chantaje.. Nos acostamos, yo del lado de la pared, él a mi lado, y los demás en lo demás, me abraza, y me susurra "Te quiero, Estrella" en el oído, mientras me da un beso en el cuello. Escalofríos, sensaciones, y ganas de comerlo mordisquito a mordisquito. Se van, estamos solos, y abrazos. Muchos abrazos, palabras, y besos.

-¿Queres ser mi novia, Estre?
-No puedo salir con una persona que vive pendientes de sus exs.
-¡No vivo pendiente de mis exs! Entendeme, fue la primer persona que amé.
-Yo lo entiendo, pero no pretendas una relación conmigo mientras tenes la cabeza ocupada en otra.
-Me gusta, pero no quiero estar con ella.
-Pero te gusta, y si no queres estar hoy, quizás mañana. Yo no estoy para eso.

Fueron unos minutos de silencios, el me miraba fijo, y yo lo miraba echándole en cara la situación. Me abraza, me besa..

-No quiero estar con ella, la saqué de mi vida justo ahora. Hoy quiero hacer mi vida
-Hace tu vida
-Pero la quiero hacer con vos. Quiero pasar mi vida con vos, te quiero tanto.

Lo besé, no podía decir más nada, y aunque no sé si le creo, en el momento se ganó mi corazón. Por fin pude comprobar que no me usa, me lo demostró en cada momento, en cada mensaje, en cada mirada, en cada abrazo, en todo momento. Y no le podía pedir más nada, odio las despedidas, odio que todo termine, odio que el tiempo pase tan rápido, odio el final. Odio los finales tanto..

Salía el sol, el con su gorrito rojo y las frasadas que lo cubrían del polen, me abrazaba, y me decía lo mucho que me quería, me pedía que vuelva, que no me vaya, que le crea, y que lo quiera.
Un beso, y me volví.
Ahora lo extraño tanto. ¡¡ESTRELLA, PARÁ!! No te podes enamorar.
Y quizás, estoy confundiendo el amor, con los efectos duraderos de la peste, y no todo es como yo lo veo, sino que es distinto. Quizás no me quiere, ni lo quiero, quizás nada.. A lo mejor estabamos equivocados con toda esta chorrada del amor. Quiero decir, que me da igual que seas uno de mis noches o 90 de mis días, que no me importa si me convenís o no, si sos un príncipe azul o un pelotudo. Qué lo más seguro es que al final lo más importante sean las caricias en el cuello durante un beso, y ese "¿Cómo dormiste hoy? tengo ganas de verte". Dibujar corazoncitos rojos en cualquier esquina de un papel, y pensar en las ganas que tengo de que me mires y me sonrías. Y que esa tarde, no te aguantes más y me calles con un beso. Ya lo sabes, siempre dicen que los besos robados saben mejor, que las despedidas le duelen al que tiene que quedarse, que los mejores momentos no son planeados, sino los espontáneos, que tengo la necesidad verte mañana..